CRONICAS PERUANAS

Relato de nuestro viaje a Machu Picchu
por Marcos Astegiano

Mendoza - Argentina

mastegiano@comercialisalud.com.ar

Desde hace varios años con Amalia teníamos la intención de visitar Cusco. Tomada la decisión era necesario elegir los compañeros del viaje. Tenemos una segunda moto importante cuyo propósito no es más que el compartirla con amigos y para ello elegimos a Juancho, en ese momento sin moto por lo que pidió la Africa unos meses antes para entrenar. Entre los tres decidimos abrir el juego e invitar a más aventureros a realizar el viaje. Juancho invitó a Pablo y Marcelo fué el quinto.   Una vez determinado el "team", nos juntamos en varias oportunidades a organizar el recorrido y decidimos que la partida sería el 9 de junio, desde Chacras de Coria (Mendoza), por Chile. Una intensa nevada días antes de la partida cerró el paso por Las Cuevas y decidimos atacar la cordillera por el paso de Jama, en Jujuy.

Viernes, 9 de junio de 2006

DÍA UNO

Y finalmente salimos.  Cargamos combustible y ahí mismísimo, un chispazo por el roce de un enchufe determinó un fusible quemado y la imposibilidad de utilizar nuestros chalecos eléctricos. ¡Dios mío!, acababa de contratar a un electricista para que hiciera un buen trabajo de conexión .......Con la Varadero me adelanté y me percaté que el resto no nos seguía. Desandamos camino para encontrar las tres motos paradas y sus pilotos con cara de preocupación.  La beeme de Pablo se había quedado muda. No era buen augurio ver a tres tipos empapados, llovía desde la partida, a 8 Km de Mendoza, meneando las cabezas cuando nuestro destino estaba a 3500 de allí. La historia es larga pero un estúpido cablecito apretado fue el mentor de la parada. Lo reparamos en un momento pero descubrirlo nos llevó una hora.   Continuamos sin novedad hasta Chepes donde repusimos combustible. Hicimos noche en Catamarca que nos recibió con una copiosa lluvia, después de casi 800 Km. Una buena cena y a la cama en el hotel Arenales.

Sábado, 10 de junio de 2006

DÍA DOS

Repusimos el fusible quemado el día anterior habilitando así nuevamente los chalecos eléctricos que por el momento no nos hicieron falta. El camino de Tucumán a Salta y Jujuy es una cinta de buen asfalto de cuatro carriles con una sinuosidad especial para disfrutar la conducción en moto. Llegamos a Jujuy de noche, lo que a partir de aquí se hizo una costumbre.

 

Domingo, 11 de junio de 2006

DÍA TRES

Era el día de nuestro cruce a Chile por Jama. No repusimos combustible en Jujuy pensándolo hacerlo en Purmamarca para así llegar con más handicap a Susques, volver a llenar tanque allí para luego cruzar.   Subiendo por un camino de ensueño comenzamos a perforar las nubes hasta llegar a un cielo completamente azul y un sol que nos acompañó por los 16 días restantes.   Purmamarca tiene uno de los mejores paisajes del mundo, pero ninguna estación de servicio. Frustrados debimos desviar nuestra ruta hasta Tilcara a fin de reponer combustible. Allí se acercaron algunos curiosos a ver las motos y uno preguntó por nuestro destino. Se asombró cuando le contamos de nuestro itinerario por Jama. Dijo "pero van a alargar como 600 Km, por qué no van por Bolivia que es mucho más cerca pues si bien tienen algunos kilómetros de tierra está en buenas condiciones. Nos convenció fácil. Ganamos esos kilómetros, conocimos otra cultura, otros paisajes y descubrimos que seguía habiendo gente mentirosa respecto al estado de los caminos.   Con la alegría y complicidad de en un tris haber transgredido el plan original, nos encaminamos hacia Bolivia vía La Quiaca.                   El camino es una belleza. Comenzamos a subir en serio. La Varadero empezó a quejarse. Almorzamos en La Quiaca.

El cruce de la frontera fue una muestra de lo que nos tocaría. Un incesante hormigueo humano pasando todo tipo de mercaderías primarias de un lado a otro. Aduaneros ineficaces que hicieron aún más engorrosos los ya de por sí burocráticos trámites. Luego de una tentativa frustrada de coima por parte de uno de los funcionarios aduaneros quienes demostraron ser ineficientes hasta para coimear, cruzamos Villazón y emprendimos nuestro camino a Tupiza.  Después de 100 Km por camino de polvo llegamos a Tupiza cuyo único patrimonio es haber sido el pueblo donde mataron a Butch Cassidy y Billy the Kid.  Merced a un hombre que nos guió con su tractor encontramos un razonable hotel (Hotel Mitru), producto de su cercanía al Salar de Uyuni que atrae turismo internacional.  La gente de la zona carece totalmente de conocimientos acerca de distancias y el mensuramiento de las mismas es en horas y no en kilómetros. Y esas horas dependen de las clases sociales: si viajan en auto (muy pero muy pocos lo poseen) son 4 horas, si lo hacen en combis (el transporte por antonomasia del altiplano) son 7, si lo hacen en micro son 12 y si lo hacen en mula dos días. Pero nadie sabe cuántos kilómetros hay entre un sitio y otro.  Fuimos a un restaurante donde solo nos animamos a pedir pollo. Y a dormir, cosa que no fue facil a 3500 metros de altitud. Por Bolivia siempre viajamos sobre los 3500 metros de altitud y con varios pasos más allá de los 5000. Este día hicimos 385 Km, 100 de tierra.    

Lunes, 12 de junio de 2006

DÍA CUATRO

Jadeando por la falta de oxígeno (y de estado físico) al subir y bajar las escaleras del hotel con el equipaje, partimos rumbo a Potosí, en la mayor ignorancia respecto de a qué distancia quedaba, cuánto era de tierra, si había combustible, si realmente existía Potosí, si íbamos en dirección al Perú, si ........ Pero igualmente partimos.   El camino hasta Cotagaita fue realmente malo para hablar bien de él. Baches, polvo, serruchos, polvo, ripio malo, polvo, micros que van a mil no los podés pasar, más polvo, una vez que los pasás ves que tus compañeros no vienen, te detenés a esperarlos y te pasa nuevamente el micro, más polvo..........No hay que preocuparse si la información de la cartelería vial es confiable pues no hay ningún cartel.  A partir de Cotagaita debería existir el asfalto según nos dijeron.....Y existía; pero no estaba habilitado. Mientras que a nuestro lado corría una cinta de perfecto asfalto, nosotros debíamos transitar por una huella creada por una "moto-no-niveladora" (motobacheadora sería lo correcto) durante lo que nos pareció cientos de kilómetros. Al asfalto no se podía subir pues estaba cortado por taludes de tierra, espinas, etc por lo que supinamente seguíamos al costado tragando polvo y percibiendo como se desarmaban las motos.  Hoy diría que habíamos llegado al fondo del pozo. La desazón era general y creo que a más de uno se le ocurrió pensar en pegar la vuelta.   Finalmente después de interninables kilómetros pudimos llegar al pavimento.  Sentimos que le habíamos quitado tierras a Bolivia. Así como Chile le sacó territorio con costa al mar, parte importante del territorio boliviano quedó en las motos y en nuestras personas en forma de tierra y polvo.

El asfalto tampoco fue fácil. Subidas y bajadas, siempre a más de 4800 metros., cruzamos el cerro Potosí a 5100, con filtros llenos de polvo y nafta de .....80 octanos!!! Las Hondas parecían gasoleras. La Beeme, más viejita, tenía su motor más apropiado a estas vicisitudes, por lo que fallaba menos; pero en su contra cabían sus suspensiones de los 70. Los serruchos le aflojaron a Pablo la dentadura.   Finalmente, después de 9 horas llegamos a Potosí. Y habían sido solo 250 Km, el promedio fue bochornoso.

Rescato Potosí. Ciudad esquilmada por los españoles y sus ansias de plata. Aún se conservan sus minas a cielo abierto, sin nada, por supuesto. Pero los conquistadores sabían edificar y aún queda un casco urbano muy interesante. La ciudad se erige en un cerro por lo que nace a 3900 y termina a 4300 metros sobre el nivel del mar. Sus calles son extremadamente angostas y su trazado laberíntico.   Encontramos un hotel cinco estrellas, El Coloso de Potosí, inaugurado hacía escasas dos semanas. Los hoteles cinco estrellas son, como en todo el mundo, muy buenos y aquí a precios muy bajos, 50 dólares la doble y con el mismo servicio e infraestructura que en el resto del mundo.

Sin descansar nos dispusimos a darle un poco de servicio a nuestras monturas. A la Varadero había que cambiarle la transmisión (era la de fábrica y estaba ya desgastada por lo que llevaba una de repuesto) y luego de esa tarea decidí limpiar el filtro de aire, para lo cual procedí a quitar el tanque de combustible. Esta tarea la he realizado cientos de veces sobre decenas de motos sin otro resultado que una mancha de nafta en el suelo. Esa misma mancha bajo la Varadero y por la cercanía de unas calderas en el estacionamiento del hotel, se inflamó. Rápidamente las llamas hicieron presa de la Varadero, mientras mirábamos atónitos e inmóviles. Es cierto que el fuego paraliza. No sabíamos qué hacer mientras las llamas pasaban el metro y medio de altura. Gracias a la acertada reacción de un boliviano, para quien hoy no me alcanzan las palabras de agradecimiento y me siento muy mal de no acordarme siquiera su nombre, quien tomó un balde y sacando agua de una pileta cercana me lo ofreció. Diez o doce baldazos y la Varadero se apagó. Quedó humeando y chorreando plásticos derretidos. El estado general era de shock. El mío, de preinfarto.   Pero no, estos japoneses han logrado tal nivel de tecnología que todos los materiales que rodean al motor son ignífugos; por lo qué tras unas horas de trabajo, un par de cables y otras pavadas reparadas, la Varadero volvió a la vida, tras un saludable rugido de su bicilíndrico. Dejamos los plásticos para el día siguiente, nos fuimos a la pileta climatizada donde el personal del hotel, totalmente consustanciados con los damnificados por el incendio, nos sirvieron la cena.

Fue el día más anecdótico de nuestro viaje y les aseguro que después de él, no quise más anécdotas.  Fueron sólo 277 Km ese día.

 

Martes, 13 de junio de 2006

DÍA CINCO

Como martes 13 fue un fracaso. La verdad que con la experiencia del día anterior, los malos son los lunes 12. Este martes todo salió bien!!!   Nos despertamos tarde, terminamos de armar la Varadero y partimos rumbo a La Paz. Después de muchas vueltas logramos dejar Potosí y a través de una sinuosa carretera de impecable asfalto comenzamos a disfrutar de un paisaje agreste con colores cambiantes. Precioso el camino.    Continuamos hasta Oruro, donde Marcelo pidió un "stop" para tomar un café; pero no nos animamos a entrar en ningún bar. Para salir de la ciudad le pedimos ayuda a un ciclista quien se ofreció a guiarnos hasta la salida. Me hubiera gustado filmar cuatro tremendas motos siguiendo por cuadras a una bicicleta.  Salimos de Oruro y comenzó la búsqueda de un bar en los pueblecitos que pasábamos. Lo logramos después de 150 Km, en un lugar indecible donde en lo personal, no tomé el café.  Continuamos ya de noche hasta La Paz.

La Paz es caótica.  Entramos por una avenida atestada de combis, con choferes que gritaban a viva voz sus destinos, gente que cruzaba por cualquier lado, ómnibus que encaraban haciendo caso omiso a los semáforos .......Sin duda, nos superó.  Nos detuvimos en un peaje tratando de averiguar donde alojarnos, cuando Dios nos envió a un motociclista en una Transalp desvencijada. El tipo nos llevó al mejor hotel de La Paz (El Presidente) a más de 10 Km de donde nos encontrábamos. Nos hizo un gran favor: hotelazo. Nos dimos un jacuzzi interminable y salimos con Amalia a conocer el centro de La Paz; pero dos cuadras por la peatonal nos bastaron para desistir del intento, no fue de nuestro agrado. Volvimos al hotel y cenamos allí mismo.  Ese día recorrimos 543 buenos kilómetros.

 

Miércoles, 14 de junio de 2006

DÍA SEIS

Era el día que llegaríamos al Cusco. Salimos de La Paz con la convicción de que llegaríamos al objetivo, por lo que todo se hizo más fácil. Unos cuantos kilómetros y apareció el Titicaca: magnífico. Y más entusiasmo corriendo por nuestras venas. Llegamos a la frontera y estuvimos mucho tiempo tratando de encontrar donde estaba la aduana para autos. Todos nos indicaban mal. Finalmente cruzamos.

Perú nos recibió mejor. Si bien los caminos asfaltados no estaban en las buenas condiciones que los caminos asfaltados de Bolivia, es notoria la ambición de los Peruanos por superarse. Los cerros están cultivados (en Bolivia nunca vimos un cultivo) y las casas, si bien humildes, están pintadas y con techo de chapa, no de paja. Existe una cierta señalización de caminos. En fin, Perú es más progresista.  Seguimos nuestro camino, hicimos una parada en Puno, en la Isla de Estevez, donde en un flor de hotel repusimos fuerzas merced a una buena mediatarde con vista a las islas de Totora de los Indios Uros.

Continuamos y pasando Juliaca y el Abra La Raya, famosa división no sólo de Puno del Cusco sino de climas y paisajes, yo había determinado que faltaban 200 Km exactos al Cusco. Grande fue mi sorpresa y alegría cuando a escasos metros apareció un cartel indicando que Cusco quedaba a 132 Km, de golpe habíamos ahorrado más de 60 Km. Recorridos 90 Km más, y ya de noche, encontramos un segundo cartel que rezaba: Cusco 100. La moral se nos vino al piso, les aseguro que esos 100 Km se nos hicieron los más largos del camino.

Pero así y todo, llegamos. A los bocinazos entramos en la ciudad donde un servicial taxista nos llevó hasta la Plaza de Armas. Allí, frente a la Catedral, destapamos la botella de vino que Pablo traía para la ocasión y locos de alegría nos abrazamos.  Nos fuimos al Hostal Cristina, que habíamos reservado desde Mendoza y cuya propiedad es de familiares cusqueños de Amalia.  Una cena de festejo y a la cucha. Recorrimos 664 Km en esa etapa y un total de 3247 desde Mendoza.    Nos fuimos a acostar con una sonrisa de oreja a oreja.

 

Jueves, 15 de junio de 2006

DÍA SIETE

Es Corpus Christi en Cusco y en toda la ciudad se respira religiosidad. Hay procesiones de orquestas siguiendo a sus santos. Muy bueno.

Estuvimos con los familiares de Amalia. Una familia patricia del Cusco que conserva sus modales y cultura, así como su casa. Una mansión española mantenida desde 1750 y declarada patrimonio nacional. Una belleza, la casa y la familia.

Cusco es mágico, místico, espiritual, y en cada rincón rezuma arte. La Florencia italiana del tercer mundo.  Es una ciudad que no defrauda. Y hoy es mucho, ya que el desengaño es moneda corriente en el viajero actual. Ese día no hicimos ni un kilómetro.

 

Viernes, 16 de junio de 2006

DÍA OCHO

A las 6 de la mañana partimos en tren rumbo a Machu Picchu. Un viaje de cuatro horas muy ameno ya que los paisajes son imponentes.  Teníamos el tour programado con visita al Machu Picchu, regreso a Aguas Calientes (pueblo al que llega el tren y está debajo del santuario a unos 20 minutos de ómnibus), pernoctaríamos en el hotelito, vuelta al Machu al día siguiente con regreso a Cusco en el tren de la tarde.  La totalidad del circuito Machu Picchu desde el Cusco está concesionado a una empresa europea (la que maneja el Expreso de Oriente), por lo que desde la partida todo funciona de forma impecable. Los europeos saben hacer las cosas como también saben cobrarlas.  LLegamos al santuario. Imponente. Dos horas de visita guiada sirvió para conocer la cultura y civilización de este pueblo.  Luego, ya libres de guías y ataduras, subimos a la Puerta del Sol.  Se llega a la Puerta del Sol por un sendero que ladea la montaña, muy empinado, lo que sumado a la altura y la falta de estado, nos pareció un calvario. Pero finalmente llegamos. La vista desde este punto es maravillosa.  Bajamos y descendimos a Aguas Calientes en micro. Amalia se quedó en el hotel mientras los hombres nos fuimos a las termas que dan nombre al pueblo. Quedan bastante alejadas y por supuesto en subida. Las piscinas con agua sulfurosa caliente son reconstituyentes para personas que madrugaron y caminaron todo el día; pero Pablo descubrió la verdadera panacea del lugar. Se trata de Carlos, el barman del lugar, cuyos Piscos Sours no tienen parangón. Finalmente cena en un restorancito muy cálido y a dormir.  Ese día hicimos más de 15 Km pero todos caminando y en altura.

 

Sábado, 17 de junio de 2006

DÍA NUEVE

Antes de describir el día nueve, permítaseme verter mi opinión sobre los Incas y su imperio.  La verdad que yo no tenía mucha información acerca de ellos, pero siempre compré el "aura" de genialidad, espiritualidad, tecnología y organización que poseía esta cultura. Después de lograr más información en este viaje, puedo afirmar que en realidad se trató de uno de los tantos intentos de civilización que fenecieron en este planeta. Si bien comparados con cualquier indígena americano su civilización fue ejemplar, cotejados con las civilizaciones existentes contemporáneamente en Europa y Asia, dejaban muchísimo que desear. En realidad eran buenos agricultores, malos guerreros y excelentes picapedreros. Su religión era muy, pero muy básica; carente del misticismo que se le promueve. Su tecnología era precámbrica. Sus conocimientos de astronomía, si bien parecen espectaculares, como eso de alinear piedras para que los rayos del sol coincidan con no sé que altar, eran mínimos comparados con los enunciados de Ptolomeo en Grecia .... 1300 años antes de los Incas. Creo que la falla principal de esta cultura fue la de no tener alfabeto. Y la de confiar en los españoles, por supuesto.

Este día nos levantamos tarde y en lugar de volver al santuario volvimos a hidratarnos en las termas hasta la hora de la partida del tren. Dormimos todo el viaje.  Esa noche en Cusco cenamos en un buen restaurante y a la cucha.

 

Domingo, 18 de junio de 2006

DÍA DIEZ

Hacía tres días que no montábamos. Planeamos entonces salir con las motos al valle sagrado, que no es otro que medio camino a Machu Picchu pero no ya por tren sino por carretera. Pasamos a despedirnos de los tíos de Amalia, quienes nos saludaron en su casona desde el balcón con marquetería colonial; fue un cuadro de la época de la conquista. Partimos rumbo a las ruinas de Saqsaywaman (o algo parecido), las que vimos por fuera, ya que por el costo de la entrada nos pareció que había alguna mano negra europea por allí, y continuamos camino por un valle de paisajes muy bonitos. En Pissac, uno de los tantos pueblos del valle, existe una feria artesanal de muy buena calidad y mucho renombre. Gracias a que viajamos en moto y que su capacidad de carga es reducida es que no dejamos todos nuestros traveller's checks en Pissac. ¡Qué cantidad de artesanías lindas, Dios mío!!!. Juramos con Amalia volver en una pick-up con trailer.  Los muchachos siguieron por el valle hasta Ollantaytambo, lugar donde existió otro asentamiento inca. Amalia y yo volvimos a Cusco por siesta.  Por la noche fuimos a cena de despedida a la paqueta zona de San Blas. Restaurante coqueto, buena comida, mucho vino y abultada cuenta. Cerramos la noche en el Norton's Rat Bar , que como se deduce, es un pub motoquero decorado con muy buen gusto. Dejamos nuestro relato en el libro de visitas.

 

Lunes, 19 de junio de 2006

DIA ONCE

¡Pero qué lindo Cusco!!! Quedó sellado el pacto de regresar la mayor cantidad de veces posible.  Partimos temprano con destino a Arequipa. Largo viaje donde llegamos a los 5100 de altura y agreste paisaje. Ya Juancho el día anterior nos hacía notar de ciertos quejidos en la transmisión de la Africa.  Llegamos a Arequipa de noche, cuándo no!!  Nos sorprendió la ciudad, muy occidental y moderna su construcción. Plagada de negocios actuales, con buena hotelería intermedia, repleta de cadena de restaurantes internacionales, y muy prolija. Cenamos y a dormir. Recorrimos 602 Km.

 

Martes, 20 de junio de 2006

DÍA DOCE

Buen desayuno que nos hizo sentir nuevamente en el primer mundo y salida con destino final Arica, en Chile; pero con el objetivo intermedio de llegar al mar. Los paisajes tremendamente áridos (comienzo del desierto de Atacama), excepto por el oasis de Moquegua, capital mundial del Pisco, y finalmente llegada al mar.  La vista inicial del mar no fue lo que esperábamos. Mucha bruma nos hacía adivinarlo más que verlo; pero de todos modos tanta agua después de días de Puna fue relajante.  El pueblecito de pescadores cuyo nombre es Ilo, es precioso. Y su restaurante principal, con balcón en voladizo sobre el puerto, con vista a cientos de barquitos multicolores, es soñado. La cocina también muy buena. Continuamos unos cuantos kilómetros por la costa en un paisaje extremo: mar a un lado, desierto al otro. Pasamos la aduana dejando una "propina" a la policía peruana y llegamos a Arica.  Demoramos en conseguir hotel. Los precios en Chile nos asustaron. Juancho seguía quejándose del ruido de la transmisión.  Etapa de 542 Km.

 

 

 

Miércoles, 21 de junio de 2006

DÍA TRECE

Antes de partir decidimos revisar la rueda trasera de la Africa. La corona tenía una oscilación parecida al péndulo de un cucú. Allí estaba el problema. Desarmamos y vimos atónitos como caían las bolitas de un rodamiento exhausto.  Mecánico, desarme, a comprar rodamiento nuevo, tornear una piecita que no conseguíamos, armar todo de nuevo y al mediodía partimos rumbo al sur. A los 30 Km de nuestra partida, no recuerdo por qué paré en la banquina y Juancho me pasa. El sonido de la Africa era similar al de una moledora de maíz. Señas para que se detenga. Revisamos y cayeron más bolitas.  Para solucionar el problema utilizamos el esquema de dispersión. Pablo salió raudo a buscar un vehículo que trasladara la Africa a Arica. Amalia y yo salimos con la rueda de la Africa a cuestas en busca del mecánico, mientras Juancho y Marcelo se quedaban a la espera de la llegada del vehículo de auxilio.  El día estaba perdido. Reparamos todo en Arica y pasamos la noche en otro hotel. Aquí todo salió como día trece.  Hicimos 60 Km, 30 hasta la rotura y 30 de vuelta. No los computamos como distancia del viaje.

 

Jueves, 22 de junio de 2006

DIA CATORCE

Perdimos un día y había que recuperarlo. Nos esperaba un viaje de muchos kilómetros y además la incertidumbre de no saber si el Paso de Las Cuevas en Mendoza estaba habilitado.  La decisión de seguir al Sur o tomar el Este con destino a Jujuy la debíamos tomar en el cruce a Calama a 550 Km de Arica.  Partimos de Arica con un paisaje descascarado de desierto, con nubes cuando subíamos y cuando bajábamos. Luego la más larga de las estepas; muy, pero muy inhóspito. Pero no desagradable ya que los colores iban cambiando como así las texturas. Tuvimos informes que el Paso de Las Cuevas  estaba cerrado. Habría que ir a Jujuy por Jama, ya que no de ida sería de vuelta. Almorzamos en un pueblito minero que nos recordaba los pueblos del Far West.  Camino a Calama, residencia de la mina de cobre más grande del mundo (Chuquicamata) cruzamos camiones mineros del tamaño de un edificio de tres pisos.  Pasamos Calama y decidimos hacer noche en San Pedro de Atacama, un pueblito que en el mapa figuraba cerca de la frontera. No sabíamos que San Pedro es el pueblo más antiguo de todo Chile, que está de moda, que se conserva tal cual era, y que los precios de la hotelería están levemente por debajo de los de Tokio, pero más altos que los de Nueva York. Pagamos 70 dólares por una posada muy floja y otros 50 por fiambre, pan y mayonesa en una despensa....y a comer a la habitación.  Recorrimos 760 larguísimos kilómetros de desierto.

 

Viernes, 23 de junio de 2006

DIA QUINCE

Después de pelearnos con el de la estación de servicio por no querer cargar nuestros plásticos bidones de refuerzo (la autonomía se queda corta en el desierto), de hacer una interminable cola en la aduana chilena, sita en el mismo San Pedro, partimos rumbo a Jujuy.  Subimos, subimos y subimos. Cuando llegamos a los 5000, con las motos bien apunadas, comenzamos a sentir algo que no habíamos percibido en todo el viaje. Frío. Gracias a que habíamos reparado nuestros chalecos eléctricos en el segundo día de viaje, el frío fue soportable. En una de las paradas a tomar fotos de un paisaje increíblemente lunar, nos acompañó una 4x4 última generación, cuyo termómetro en el tablero indicaba 6 grados bajo cero!!! Pablo tenía las manos congeladas, hubo de prestarle guantes que poseían calor de nuestras manos para que se repusiera.  Pero la altura y el frío fueron pasando. Hicimos aduana y entramos a nuestro país. ¡Bendita Argentina!!! Comenzamos a bajar, llenos de gozo y desconcentración. Tanta que en una curva cualquiera, Juancho perdió el control y la Africa deslizó su tren delantero y, como diría un criollo, se dió la piña. Nada grave. Juancho sin un  rasguño, el cubrecarter torcido, un par de rayones y un pánico general de lo que podría haber sucedido y no sucedió.  Legamos tarde a Jujuy  después de descender por la cuenta del Lipam, que es una hermosa seguidilla interminable de caracoles. Nuestra amiga Purmamarca y Jujuy. Otra vez el hotel Augustus, cena en una parrillada con a-sa-do (cómo se extraña!) y a dormir.  488 Kilómetros.

 

Sábado, 24 de junio de 2006

DÍA DIECISEIS

Partimos temprano. Atrás quedó Tucumán. Y Catamarca también. Se hizo de noche y llegamos a Chepes a las 21hs. para enterarnos que el Hotel del ACA sólo tenía disponible una habitación triple. Buen cordero asado, buen vino y los cinco (Amalia incluída) a dormir juntos. Última noche en la que todos descubrieron mis descomunales ronquidos.  960 Km la etapa más larga de nuestro viaje.

 

Domingo, 25 de junio de 2006

DÍA DIECISIETE

Partimos con la idea de llegar al mediodía. Y cumplimos. Quedamos en ir todos a la casa de Pablo, sin saber lo que nos esperaba. En la entrada a Charcas, todos, menos el que escribe, compraron flores para sus mujeres. Yo le expliqué a la mía que el viaje valía más que el ramo. Ella estuvo de acuerdo.   En la calle de la casa de Pablo estaban esperándonos absolutamente todos los amigos y familiares de cada uno de nosotros. Con coronas de laureles y diplomas recordatorios. Fue sorpresa y nos emocionamos hasta las lágrimas. Y luego de las empanadas, y de contar someramente las anécdotas, nos separamos. Y yo sentí que algo se rompía. Que tantos días de cofradía se separaban. Me acordé de Cortázar, en su "Autopista Paris-Lyon". Y largué un suspiro. Así como no hay mal que dure 100 años, parece que no hay alegría que dure más de 17 días.  Pero así es la vida.  Dinámica.  Ese último día no importaron los kilómetros que hicimos. Lo importante es que terminamos.

 

EPÍLOGO

Con Amalia renovamos la pareja.    Recuperé el sentido de la amistad.   Del compañerismo.   De la cosa buena.

No sé por qué me acuerdo de haber leído no sé donde una frase de un escalador al que le habían cortado los dedos de la mano por congelamiento tratando de subir el Annapuma (uno de los cerros más altos de Himalaya). Y el tipo dijo:"No importa, todos deberían tener un Annapuma en su vida". Pues bien, este fue mi Annapuma.

Las motos nos permitieron disfrutar de todos los paisajes.  Los equipos con que contamos nos hicieron desconocer el frío.  Sólo un poco de dolor en el culo al fin del día.  Es bueno a los 45 años saber a a uno le duele el culo por una moto y no por otra cosa.

Mendoza, junio de 2006

PROTAGONISTAS

Marcelo López - Pablo Martín - Juan Carlos Cirvini - Amalia Nery - Marcos Astegiano

CO-PROTAGONISTAS

BMW   R100/7  1000CC   1978 !!!  Pablo    Bien por la Nona

HONDA  África Twin  750cc  1992  Juancho   Herida en combate

HONDA   África Twin  750cc  1999  Marcelo   Impecable

HONDA  Varadero  1000cc  1999   Herida en combate

ACOMPAÑANTES

La alegría  //  El entusiasmo  //  La adrenalina  //  El buen humor  //  La cofradía  //  El cansancio  //  El buen apetito  //   El viento en la cara  //  El buen clima  //  y El Fernet